jueves, 3 de abril de 2008

Los conductores daneses podrán llenar el depósito con energía eólica



Dinamarca tiene un problema, genera demasiada energía eólica. En la actualidad, este país obtiene el 20% de su consumo eléctrico total del viento. En días ventosos, ese porcentaje se puede doblar. Los vaivenes de la energía eólica pueden saturar la red eléctrica. En el oeste de Dinamarca, el precio de la electricidad puede caer a cero en los días ventosos, lo cual deja a varias instalaciones eléctricas descargando a toda prisa el exceso energético para no sufrir este impacto financiero. Para solucionar este problema, la compañía eléctrica danesa Dong Energy planea construir un sistema nacional de recarga de coches eléctricos para poder aprovechar los excedentes energéticos.



Para ello se han asociado a una compañía de lanzamiento (o start-up) califoniana llamada Project Better Place, y juntos planear construir en el año 2010 la infraestructura que de apoyo a todo un sistema nacional de coches eléctricos, con puntos de carga y localizaciones para el cambio de batería diseminados por toda Dinamarca.


“Los coches son la pareja perfecta para la energía eólica”, comenta Shai Agassi, director de Better Place, que en la actualidad planea desplegar una red similar en Israel en asociación a Renault y Nissan, junto a los que construirá vehículos en serie totalmente eléctricos que funcionen con baterías ión-litio. “Las baterías se cargarán por la noche, cuando los coches duermen en el garaje y existe poca demanda de electricidad”.


Dong que lleva años viéndoselas con la intermitencia del viento, tiene abundante tarea gracias a la petición que le han trasladado desde el gobierno danés para que expandan la producción eléctrica de su red con energías renovables hasta el 30%, lo cual deberán conseguir en el año 2025. “Es un reto de dificultad creciente para nosotros”, comenta el consejero delegado de Dong Anders Eldrup. “Tebenis que hacer más flexibles nuestras plantas tradicionales de combustibles fósiles. De ese podo podremos ralentizar su funcionamiento, o incluso detenerlo, cuando el viento sople”.


Además de modernizar las viejas plantas, Dinamarca ha tendido conexiones más fuertes con las cercanas Alemania, Suecia y Noriega de modo que puedan venderles los excesos en la producción en días ventosos. Cuando en Dinamarca hace viento, países como Noruega compran electricidad barata con la que complementar sus propios recursos hídricos. En días muy ventosos, casi la mitad de la producción eólica danesa se exporta a Noruega y Suecia, donde en muchos hogares la calefacción es eléctrica.


“Queremos seguir invirtiendo fuertemente en la red para asegurarse de que podemos transportar la electricidad eólica a donde y cuando sea más necesaria”, comentó Peter Jorgensen, vicepresidente de Energinet.dk, la compañía estatal sin ánimo de lucro que gestiona la red eléctrica danesa.

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